Chile necesita cambiar sus leyes para atraer a los cruceros.

Chile deberá mejorar sus leyes y condiciones actuales para recibir más cruceros.

Crucero en Valparaiso - Chile

 

Si hablamos del turismo de cruceros, Chile es un país que tiene todo el potencial para crecer. En casi toda la extensión del territorio chileno tiene contacto con el Océano Pacífico, tienen destinos turísticos de nivel internacional como Valparaíso y los fiordos chilenos. Además, los propios chilenos aclaman más opciones de salida de cruceros desde su país.  Pero últimamente, vemos que cada año hay menos oferta de cruceros que parten o naveguen en las aguas chilenas, tal es así que en la presenta temporada se prevé que la visita de cruceros será un 35% menos que la última temporada.

La principal causa de esta disminución es por los altos costos que deben pagar los barcos cruceros que arriban a un puerto chileno (uso de balizas, remolcadores, contratación de pilotos y otros servicios obligatorios que dependen de la autoridad marítima chilena) y por las leyes actuales chilenas que prohíbe la operatoria de los casinos a bordo en las aguas chilenas. Dos razones más que suficientes para que las navieras envíen cada vez menos cruceros a los puertos chilenos. El panorama podría estar aún peor, ya que las navieras advirtieron que Chile podría no estar en sus itinerarios de 2012 y 2013 si no cambian estas leyes y no mejoran las condiciones para poder operar en las aguas chilenas.

Por suerte, en Chile ya hay un proyecto de ley en marcha que mejora notablemente las condiciones actuales, en donde se levantaría la restricción de operatoria de los casinos en los cruceros en las aguas chilenas y la reducción de los cobros por el uso de puertos chilenos. En el proyecto también prevén otras medidas para incentivar el turismo de cruceros como el no pago de IVA para los extranjeros que viajan en los cruceros.

Cuando estén implementadas las mejoras, Chile será un mercado atractivo y con gran potencial para el turismo de los cruceros.

Fuente: Latercera / El Mercurio